domingo, 30 de mayo de 2010

AL ÁRBOL DEBEMOS...

Al árbol debemos solícito amor, jamás olvidemos que es obra de Dios. Cómo olvidar el himno al árbol aprendido en nuestra infancia. Hoy se celebra el Día del Árbol, en medio de una pertinaz lluvia y el anuncio oficial de la reforestación de las zonas del Ávila/Waraira Repano afectadas por los incendios en el mes de marzo.

Día del árbol, día festivo, que no aplica para la gran mayoría de los árboles que comparten con nosotros el espacio, en esta ciudad. A veces tengo la impresión, que para muchas autoridades y ciudadanos, los árboles no representan mayor valor que un poste de alumbrado o un destartalado recipiente para la basura. A mi vista, aparecen como seres, que “estoicamente” soportan toda clase de vejámenes y, simplemente, sobreviven un día más.

En esta ciudad, lo inconcebible, en relación al desprecio por los árboles, es lo usual: He visto árboles usados como “porta-avisos” o “porta-focos”, con su corteza totalmente engrasada (para matarlos o evitar que potenciales ladrones suban por ellos), o con cortaduras en su base (para destruir los vasos conductores de sabia y así el árbol muera lentamente de inanición), con rejas de acero –que alguna vez sirvieron para protegerlos- dramáticamente incrustadas en su tronco. Árboles que han sido rodeados de concreto en su base, o podados descabelladamente. Desde hace más de cuatro años, he sido testigo de como un árbol (de un jardín particular), al que se le destruyó la copa, sistemáticamente se le eliminan los retoños ya bastante crecidos, y él, tercamente, cada vez, produce numerosísimos nuevos retoños. Es una verdadera guerra contra los árboles.

Hace poco, un organismo del estado cortó un inmenso caobo, en la Av. San Martín, con la justificación de su posible caída. Lo cierto, es que su gigantesca copa ocupaba un área bastante grande, que permanecía siempre muy fresca, incluso en las horas de mayor radiación solar. Luego de la eliminación del caobo, la misma área, se ha vuelto –como en otras partes de la ciudad- insoportablemente calurosa. La gente se queja del calentamiento local y hasta lamenta la pérdida del arbolón, ¿pero realmente alguna vez valoraron con justicia a este magnífico ejemplar?

Desde hace tiempo había ideado este spot –para publicarlo precisamente hoy, Día del Árbol- y quise complementarlo con un testimonio gráfico, fruto de un recorrido de este a oeste de la ciudad, en el que se podrá ver que el descuido y la violencia hacia nuestros árboles, no tiene puntos cardinales exclusivos.

No pierdo la esperanza, que algún día los ciudadanos y las autoridades, trabajemos conjuntamente para mejorar la situación de los ya existentes y para “reforestar” nuestra gran ciudad.

Oeste de Caracas
(Artigas, Av. San Martín)
Este es el único árbol que sobrevive en la avenida donde vivo. Es un apamate (tabebuia rosea), que años tras año florea espléndidamente. Pero si Ud. se acerca verá:

Como ha sido clavado

Encerrado

Totalmente engrasado en su corteza

Talado irracionalmente

Caobos (Swietenia macrophylla) en otra avenida de Artigas

Sus bases han sido selladas con cemento

Este otro ejemplar ha sido podado deficientemente

Este de la ciudad
(El Marqués)
Caobos ubicados entre las paradas de las líneas 001 y 003 de Metrobus

A distancia se ven preciosos, pero si Ud. se acerca verá sus terribles heridas y cicatrices:

¿Cuánto más sobrevivirán a estas cárceles de acero?
¿Qué podemos hacer por ellos?

Al árbol debemos solícito amor, jamás olvidemos que es obra de Dios.


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lunes, 24 de mayo de 2010

ÁVILA: ¡GUACHARACAS!

video

¡Guacharacas!
Todo un acontecimiento. Y es gratis en el Guardaparques "La Julia"
Video: Marilín Sandoval


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ÁVILA: EDUCACIÓN AMBIENTAL

No concibo la educación ambiental de otro modo que no sea "llenarse" de la naturaleza, de sus plantas, sus animales, sus ecosistemas, sus variaciones climáticas, su topografía. No (y perdonen los "no") hablo de una actitud mística, sino vivencial y, si cabe, silvestre. Es lo que los niños de todos los tiempos saben y hacen de sobra: ¡Caminar sobre los charcos, bañarse bajo la lluvia, teñirse de pantano, ensuciarse con tierra, perseguir a una lagartija, hurgar entre las matas, "pescar" renacuajos! Eso, que para muchas mamás es un dolor de cabeza, es, en buena parte, con una guía bienhumorada y razonablemente flexible, lo que templa el alma, minimiza los miedos y, a mi entender, los prepara para ser combativos y fuertes frente a la vida. Un niño puede , llorar, rabiar, sentarse en señal de protesta, cuando sube a la montaña, pero, al igual que los adultos, cuando llegué al final del camino, se gozará de haber vencido esa vez. Pero además, aprenderá que todo lo que vale cuesta siempre un esfuerzo.

Interactuar con plantas y animales diversos en su ambiente, le ayuda al niño a salir de la virtualidad, de la artificialidad citadina, pero más importante aún, le hace comprender que no está solo, que comparte el mundo con innumerables criaturas. El entrar en contacto con plantas y animales en libertad (si, además, antes las ha visto en los libros o en videos), le llena de la gran satisfacción del descubrimiento: ¡Son pequeños Humboldt o Bonpland, sin tener que envidiarle nada a estos, porque en realidad, a su edad, son grandes descubridores de especies (figúrense a un niño de cuatro años que por primera vez observa a una oruga comer o moverse)! ¡Dormir en una carpa sobre el suelo rudo, ver la luna llena más allá de las copas de los árboles en medio de la noche! ¡Más aún, caminar de noche y escuchar las "melodías" del reino animal y vegetal! Todo esto es espectacular. ¡Sí, es el espectáculo de la Creación en vivo, sin intermediarios! ¡Sólo él o ella, o ellos y ellas, con la naturaleza!

"¡Papá vamos al Ávila!" Era el clamor de mis pequeñas, desde hacía bastante tiempo. Sobretodo después de los incendios forestales. "¿Papá cuándo vamos a ir al Ávila?", insistía la más pequeña. Por fin, el sábado 22 de mayo subimos. Y no se cansaron de correr, explorar, descubrir y hasta pelear con la madre naturaleza (la más pequeña no dejo de reñir con los moscos que continuamente se le pegaban en la cara). Alimentar a las guacharacas fue lo máximo, sólo superado por el baño en el "Tanque" (vía al "Mirador", Sector "El Edén").

Vieron las zonas quemadas: "¡Papá súbeme, yo quiero ver!". Yo les dije que esa parte era lo que se veía desde nuestra casa cuando se quemaba. No pudimos llegar, por la hora, a las áreas arrasadas por el fuego. Pero, sé que en su sensible alma ya pueden conocer la diferencia entre la destrucción y la vida.

Educación ambiental: Lo importante, a mi entender, es que comprendamos y ayudemos a que los niños comprendan, que, la naturaleza es un gran regalo de Dios, del que nos servimos, pero a condición que le devolvamos agradecidamente. Y eso incluye amarla y respetarla (algo muy distinto a saquearla).

Finalmente, ya en casa, las niñas no paraban de decirle a la abuela todo lo que habían vivido, especialmente lo de las atropelladas guacharacas. Vida + vida + vida...

Inicio de la subida: ¡Baterias cargadas!

Evento 1: Abres la bolsita... Se acercan seis guacharacas...

Evento 2: ¡Llegan más guacharacas!

Evento 3 y 4: ¡No sabes qué hacer con tantas guacharacas... Y llegan más! :)

Un tobogán improvisado

Continuamos la subida

Investiga, investiga, investiga

¡La gozada del tanque!

No podía faltar la foto con Caracas detrás

Estos helechos han superado exitosamente la toxicidad del eucalipto

Curiosidades en el P. G. La Julia: Un aviso ecológico pegado de una manera ya no tan ecológica (con clavos y grapas en la corteza del árbol)


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domingo, 23 de mayo de 2010

ÁVILA: VOLUNTARIOS

Todavía recuerdo la conmoción que causó en muchas personas -entre las que me incluyo- una tríada de incendios a finales del mes de marzo en El Ávila. Enseguida en las redes sociales se configuraron espacios para promover acciones a favor de la recuperación de las más de trescientas hectáreas de vegetación arrasadas. Por esos días (marzo 2010) era sorprendente ver como, en los grupos recién abiertos en Facebook, los miembros se sumaban por miles en sólo horas.

Han pasado dos meses y, como suele ocurrir, la efervescencia ha bajado bastante. De tal modo, que no ha sido proporcional el número de los miembros de los grupos en Facebook, que se cuentan por miles, por citar un caso, y los que efectivamente han participado en las dos jornadas programadas para recoger desechos, tanto en la Cota Mil, el pasado domingo 16 de mayo, como ayer sábado 22, en el Sector La Julia-Edén (Ver el reporte de Cristina Vaamonde). Entiendo, que para el sentir de muchos, es más amable la siembra de arbolitos. Más ingrato afectiva y realmente, nos puede resultar recoger desechos chamuscados (y bajarlos a cuestas unos cuantos kilómetros más abajo), e incluso recolectar y clasificar semillas. Sin embargo, estas son actividades previas muy necesarias para asegurar el éxito de la futura reforestación. Es lo que hacemos en nuestros jardines domésticos: Recogemos los desechos sólidos, rastrillamos, aflojamos el terreno, abonamos y luego sembramos. En el caso del Ávila/Waraira Repano, el que se trate de un terreno silvestre, no significa que obviemos toda esta labor, más aún si es un terreno que ha sido seriamente lesionado por un voraz incendio.

Esperemos, que para las próximas actividades, sean cuales sean, los voluntarios reales sean tantos como los virtuales, para llegar más lejos y para que el esfuerzo (normalmente muy duro) sea mayoritariamente compartido.

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Enlaces importantes:

domingo, 16 de mayo de 2010

ÁVILA: LA CENIZA DA PASO A LA VIDA

El mismo día (sábado 15/05/10) que se levantó oficialmente la prohibición de entrada al Ávila/Waraira Repano, quise llegarme a uno de los sectores más afectados por los incendios (estos consumieron más de 300 hectáreas de vegetación). Para esta miniexpedición fotográfica (este era el fin último), conté con la valiosa compañía de Cristina Vaamonde, cofundadora, junto con Irwing Ríos, del exitoso grupo en Facebook: Reforestemos el Ávila o Waraira Repano, ¡lo queremos verde nuevamente!

Desde hacía más de diez años, no subía por esta parte del Ávila (durante todo este tiempo, sin embargo, no he dejado de subir por las entradas que van desde Cotiza a Sabas Nieves). Así que me re-encontraba con uno de los senderos más respetados y amados por mí: ¡El sendero de mis locuras excursionistas de la adolescencia y juventud!

No sé si por la alegría del re-encuentro o porque la fragua jardinera me tiene en forma, pero subí vigorozamente, sin problemas, disfrutando cada detalle. Había llovido recientemente y se sentía una fresca humedad, a pesar que ya eran las nueve de la mañana. En una parte del sendero se nos atravezaron unas guacharacas y no se inmutaron, ¡hasta "posaron" para la cámara! Me sorprendió, porque en la naturaleza ellas suelen ser muy ariscas. Cristina, entonces me dijo que en el Guardaparques "La Julia" me esperaba una sorpresa. Continuamos la subida, y había muchas plantas floreadas... Esa imagen, para nada me preparaba para lo que vería en el "Mirador Edén".

Llegamos al guardaparques y, en efecto, había una sorpresa: Un grupo grande de guacharacas se nos acercaron amigablemente. Cristina traía cereal para la ocasión y me lo dio. Las guacharacas casi comían en mi mano. Luego, me diría Cristina, que ya es una "tradición" que los excursionistas les lleven comida saludable (por ejemplo, galletas de cereal integral). Después de publicar una noticia y tomar agua, seguimos.

La desolación. Así es: Ya cerca del mirador se ve la vegetación afectada. Alrededor de éste casi todo está quemado. Los cerros cercanos también fueron arrasados. Toda esta devastación se extendió hasta cerca del Pico Goering, a 2.470 msnm. El incendio dejó al descubierto la basura de más de tres décadas (por poner como referencia la distancia que nos separa del último gran incendio) de inconciencia por parte de visitantes y excursionistas. Árboles tronchados, para evitar que el fuego avanzara, otros quemados en su totalidad... Aquello me llenó de una profunda tristeza, pero... No hay espacio para el abatimiento, porque también allí renace la vida: ¡Árboles y arbustos en flor, muy cerca de las áreas quemadas, los muy tercos agaves y helechos, retoñan; por doquier había mariposas y hasta un querrequerre, que, al igual que las mansas guacharacas, tuvo la paciencia para dejarse fotografiar no una, sino seis veces! Vida + vida + vida... Ya lo he dicho otras veces.

Por lo pronto, muchos ciudadanos "comunes y pensantes" como dice Cristina, se preparan para echarle una mano a la naturaleza: Jornadas de limpieza, holladura y terraceo del terreno, reforestación y posterior cuidado de las áreas recuperadas. ¡Manos a la obra... Allí nos veremos!

Los primeros visitantes después de revocada la prohibición

Cristina Vaamonde

Con su permiso "señoras"

Mariposas y flores por todo el recorrido

Costus (Caña de la india) en floración, justo detrás de la toma de agua, en el guardaparques "La Julia"


Las amigables guacharacas del guardaparques


Mirador "Edén"


Cenizas, muerte y basura... Pero la vida se abre paso


El aviso: "Rancho Grande 2,7 m", en el piso, le da al conjunto un "detalle" de indolencia humana


Los alrededores quemados o chamuscados

¡Gracias por posar amigo querrequerre!

¡La vida florece!

El chorro de mis descansos juveniles

Ya de vuelta
Cerca de Caracas, todavía se ve la huella de uno de los incendios




Noticias frescas: PRÓXIMO FIN DE SEMANA: Tanto sábado 22 como domingo 23 de Mayo, de 9 am en adelante: La Julia > Tanque > Mirador > El Edén. En nuestro amado cerro Ávila o P.N. Waraira Repano. CORDIALMENTE INVITAD@S A PARTICIPAR (tomado de la página oficial en Facebook de Reforestemos el Ávila o Waraira Repano, ¡lo queremos verde nuevamente!)

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