lunes, 20 de septiembre de 2010

DINO$AURIOS


El domingo 22 de agosto, llevamos a nuestras hijas y a un sobrino a "Una Experiencia Jurásica", en uno de los estacionamientos del CCCT. Para estas fechas, en Caracas, había (y todavía hay) dos eventos prácticamente idénticos, pero organizados por dos compañías distintas. Luego de investigar en sus respectivas páginas virtuales, me decidí por la del CCCT: Su página parecía ofrecer ciertas actividades pedagógicas para los niños (cosa que no fue así, como verán a continuación).

Al llegar, una cola lentísima, puesto que el "sistema" estaba saturado y la expedición de ticketes parecía venir de la misma era jurásica. Luego de la odisea de la caja, en la puerta nos revisaron con garrotes detectores de armas y nos dijeron que no se podía filmar (el ticket especificaba que se prohibiría la entrada de cámaras y vídeos, lo que felizmente no se cumplió).

Empezamos el recorrido. Según decía la publicidad había réplicas ("animatrónix") de 40 dinosaurios. Pero, después del recorrido, tuve la impresión que no había tal número. Lamentablemente, no me cuidé de contarlos. Aún, entre la toma de fotos y los rodeos de los niños, el camino se nos hizo corto. No vimos a ninguno de los paleontólogos que, según la página oficial, responderían a las inquietudes y preguntas sobre los dinosaurios (sólo adolescentes uniformados, que te recordaban que los niños no podían atravesar la cerca que separaba a los robots de los visitantes). Para poder ver la película en 3D, había que pagar 20 bolívares más por persona. Y, al final, ciertamente había una cajita de arena, como de pre-escolar, y dudo que tuviese mayor importancia científica. Allí, sólo había niños muy pequeños con algunos de sus papás. Y, lo más decepcionante, los dichosos huevos de dinosaurios (publicitados en su web) y una réplica de tiranosaurio para montar, eran sólo para tomarse fotografías por cuenta de la empresa (había que pagar bs. 60). En esa misma área, había una tienda con recuerdos del evento, mini réplicas (los más chiquitos en bs. 20, los demás muy caros), juguetes y libros acerca de los dinosaurios (también con precios muy altos). ¡Ah! y gratuito (aparte de la caja de arena) unos mesones con unas placas de metal con relieves de dinosaurios, sobre los cuales los niños podían calcar sus imágenes (como eran pocas, los niños tenían que esperar su tiempo para poder realizar la actividad). Otra actividad gratuita, era la de unos tres robots medianos, que los niños movían a través de botones. Pero este último, prácticamente arrinconado, parecía montado "sobre la marcha". Los niños, no mostraban mucho interés por él. En cambio, sí se animaban para montarse en el saurio terrible o entrar en los huevos, pero... Había que "bajarse de la mula" (más refinadamente: Pagar). Así, que mi sobrino e hijas, tuvieron que conformarse con lo vivido en el recorrido general (y muchos otros niños y adolescentes, igualmente pasaron de estas actividades).

Al salir de aquella penumbra jurásica con plantas de jardinería convencionales, quedé convencido del poco valor científico del evento (sobretodo en relación al público y, especialmente, a los más chicos) y de su marcado interés comercial. Lo que me pareció, en cierta forma, una falta de respeto hacía quienes, habíamos hecho una inversión importante (por ejemplo, una Sra. que estaba en la cola de al lado, pagó más de 1000 bs. por ella, sus hijos y sobrinos). Realmente, ¡qué pena!

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1 comentario:

profesor dijo...

Hola mi estimado,espero esten bien.
Nosotros fuimos a la exposición del Sambil y la experiencia fue similar, con la diferencia que allí las fotos no estaban restringidas y no habia que pagar para tomarselas, también habia personas en la primera parte de la exposición que daban una breve explicación. Considero que un evento de esa magnitud puede incluir actividades lúdicas y de interacción con los niños, para que sea un aprendizaje significativo sobre la era jurásica.
Saludos. es Endy Madera