lunes, 25 de mayo de 2009

I Jornada de Paisajismo y Jardinería en Garden Center

El 25 y 26 de abril, como estaba previsto, se inició la I Jornada de Paisajismo y Jardinería en Garden Center. Mientras iban llegando los participantes, y los organizadores entregaban el material de apoyo y las credenciales, los que hacíamos tiempo, en espera de la primera charla, tuvimos una especialísima sorpresa: Una pereza con su cría nos dio la bienvenida desde una de las vigas del techo del vivero. Poco tiempo después Xiomara y Luis, asistente y organizador, respectivamente, nos invitaron a pasar al salón donde se efectuarían las ponencias, y luego de darnos oficialmente la bienvenida y desgranar varias observaciones y avisos, se dio inicio a esta Primera Jornada. A partir de este momento, se fue tejiendo una actividad bien ponderada e interesante, de mano de los diversos ponentes. La ambientación del vivero, especialmente con bromeliáceas y orquídeas, fue espectacular. Todo lo prometido en el programa se cumplió: Las demostraciones, los juegos para los niños, que mis hijas (y los hijos de otros participantes) disfrutaron hasta más no poder. Las muestras de maquinaria, de arreglos florales y artesanía, entre otros, fueron de gran utilidad. A mí, en lo particular, me impresionaron las figuras elaboradas con la hierba vetiver. Avepalmas (Asociación Venezolana de Palmas) en su espacio, mostró una importante gama de material didáctico. Reinó un formidable ambiente de amistad y compañerismo. Y se notó, por parte de los organizadores, un verdadero afán por cuidar los detalles.

La I Jornada finalizó el domingo 26 de abril, con la entrega de certificados y un emotivo homenaje a quienes han dedicado buena parte de su vida a promover la conservación de nuestro ambiente. Los homenajeados fueron: Carmen Elena de Stein, Jesús Hoyos, John Stoddart, Leandro Aristigueta, Heinz Graff, Oliva Esteva, Sven Nhelin y Antonio Agostini.

Sólo esperamos, que este tipo de actividades se repitan, para bien de los que por gusto o profesión (o ambas, como en mi caso) estamos en el ámbito de la jardinería y el paisajismo.

Una bienvenida inesperada
(Foto: Lourdes Figueredo)

El último día hubo juegos para los niños

Mis bebas no perdieron tiempo para divertirse

Las exhibiciones

Las impresionantes figuras hechas con pajilla de vetiver

El sitio del Garden Club de Caracas


Casa y Jardín y su exposición de máquinas


La venta de libros y discos compactos


Avepalmas

Ecofert

El profesor Jesús Hoyos en amena conversación

El Sr. Nerio, siempre tan atento en Garden Center, no podía faltar


La exposición botánica que ambientó el área de la I Jornada

OrquídeasBromeliáceas
Las charlas
Xiomara y Luis, dándonos la bienvenida oficial

Xiomara, en su ponencia sobre el reciclaje y nuestra responsabilidad ambiental

El paisajista Chris Baasch, cerrando el ciclo de charlas con el tema "Nociones de paisajismo y color"

Durante el almuerzo

De tour con mis dos bebas
¡Y estos troncos los deja cortadiiitos!

¿Por dónde se prende esto?

En medio de "la selva"

¿Y qué suena aquí?

Los participantes
Un homenaje bien merecido

lunes, 11 de mayo de 2009

Operación Jardín

Después de mucho tiempo sin escribir (la carretera de los nuevos proyectos, gracias a Dios, ha estado bastante congestionada), me he "obligado" a no dejar que mayo termine, sin que publique dos eventos, uno del mes de marzo y otro del mes de abril. Este espacio es para el primero de los dos: La "Operación Jardín". Así bautizamos, en el Colegio en el que trabajo, una actividad que consistió en recuperar un jardín interior del Juan XXIII. El día convenido, lunes 23 de marzo, los tres medios cursos de las secciones "A", "B" y "C", del séptimo grado, agarraron sus herramientas de jardinería y previa limpieza y preparación de la tierra, sembraron espatifilos, caladios, sansevieras, aloes y alpinias purpuratas. De más está decir, que el entusiasmo fue la nota resaltante. Las fotos hablan por sí solas. Disfrútenlas.

Las herramientas esperan
Se inició la jornada con una limpieza general




Preparación del terreno



Llegó el momento de la siembra






Una visita inesperada

Limpieza de herramientas al final de la jornada
Después de sembrar hay que regar
Así quedaron los jardines


lunes, 30 de marzo de 2009

Flores, Modelos y Mujeres del Campo

Jean Francois Millet (1841-1875)
"Las Espigadoras"

H
abía ido al nuevo centro comercial a cumplir con el "ritual" de depositar en el banco el beneficio de un trabajo recién finalizado, y allí me encontré a una pequeña multitud de hombres y mujeres, que se arremolinaban justo frente a una de las librerías. Rápidamente concluí que había algún "famoso" firmando su última producción literaria. Para poder subir por la escalera mecánica necesariamente tenía que pasar frente al sitio donde estaba sentada, no el "famoso", sino la "famosa". En efecto, era una cotizada modelo y actriz, que -como había supuesto- firmaba, pero no precisamente libros, sino calendarios en los que aparecía fotografiada, dejando muy poco para la imaginación. De repente, aquella imagen me resultó chocante: La dama firmaba calendarios, que, en el caso de los admiradores (entiéndase hombres), rápidamente eran "ojeados". Así, que la modelo, sin proponérselo, después de trazar unas líneas, prácticamente se "desnudaba" delante de ellos. Pensé: "Hay que tener cara dura". Sin embargo sé, que desde una perspectiva llamada hoy día "profesional", todo ese asunto queda potabilizado y ya.

Lo que sucedía a su alrededor no era menos llamativo: Algunos hombres se "apostaban" en sitios "estratégicos" para no perderse ningún detalle de la diva, que, la verdad sea dicha, hasta donde se podía ver -puesto que estaba sentada delante de una mesita-, vestía modestamente. En el grupo de las mujeres, desde mi punto de vista, me pareció reconocer dos tendencias: Las admiradoras (a una le escuché decir: "Tiene tremendo cuerpo") y las que manifestaban desinterés parcial ("ah sí, es fulanita de tal", dijo una, sin parar su marcha) o, incluso, total desinterés (es decir, como que si no estuviera ocurriendo nada). Todo aquello, por momentos me resultó divertido. Pero, a medida que me alejaba de aquella escena, no pude evitar pensar en serio: "Aquello era como vivir de la propia imagen", me dije. "Bueno, acaso cuando quieres vender una planta, no la fotografías en su mejor ángulo", ripostó una vocecita. "Sí, pero no hay comparación entre una planta y una persona", contesté rápidamente. Ya había salido del centro comercial y, por la calle, el contrapunteo interior continuaba. De pronto, la imagen mental de una flor, la flor de un anthurium (una cala), para ser más exacto, me remitió a un tipo de mujeres, que posiblemente no puedan aplicar para los concursos de belleza tradicionales, pero que son excepcionales: Excepcionales por su fortaleza, por su piedad, por su capacidad de servir a quien más lo necesite, porque, en esos campos de Dios, con todas las limitaciones que los citadinos nisiquiera imaginamos, esas mujeres saben salir adelante: En muchos casos son autodidactas, dentro de la rudeza en la cual muchas de ellas se han levantado, han aprendido a ser sutiles, delicadas, respetuosas y sabias. No pocas tienen que lidiar con esposos de difícil temperamento, o dados a la bebida excesiva. Pero lo hacen sin ceder en dignidad. Y hay quienes son verdaderas matronas, escultoras de hombres, familias y pueblos.

Todavía recuerdo, hace unos años un suceso. Conducía por una vía troncal campesina y, por el camino de tierra, vi a una joven madre con un bebé en brazos. Estaba angustiada. Al niño, desde hacía dos días, no le cedía la fiebre. Y ella, caminando, salió de su caserío, en dirección a la principal. Y desde allí, si no lograba agarrar el único autobus que había entre los dos pueblos más importantes (ciertamente, a esa hora ya el colectivo hace rato que había pasado), caminaría. Lo cierto es que ya había caminado cerca de 7 ó 10 kilómetros, y para el hospital más cercano, si no lograba un aventón, tendría que caminar 20 kilómetros más. Le dijimos que subiera y la llevamos hasta el hospitalito de uno de los pueblos. El agradecimiento, por parte de ella, no se hizo esperar. Desamparo, soledad, sufrimiento, no dejan de acompañar a estas nobles mujeres.

Otra situación que me impactó muchísimo, fue la de una mujer que, con nueve meses de embarazo, fue devuelta a su casa por el personal médico, casi a las 9 de la noche, "porque todavía no le tocaba". Esta mujer, acompañada por su esposo, venía de un campo lejano. Un vecino generoso les había dado la cola. Ella aseguraba que desde temprano sentía los dolores de parto. Sin embargo, no hubo manera que la dejaran nisiquiera en observación.

Por eso, desde esta ciudad de flores que se asoman en altas torres y modelos que firman sobre su descubierta imagen, quise escribir estas líneas en homenaje a esas admirables mujeres que le dan vida a nuestros campos... Y a nuestras ciudades, porque los tomates o las guayabas que María Eloisa embala junto a su esposo Heriberto, finalmente alimentan a los citadinos.

¡Ah! Y qué tiene que ver la flor del anthurium (Bandera portuguesa, por cierto; que está fotografiada en este blog) con las mujeres del campo. Pues, muy simple. Ese hermoso ejemplar, me lo regaló una mujer campesina hace dos años. ¡Y no deja de florear cada vez mejor! Gracias a esas flores, no puedo olvidar a mis hermanos del campo. ¡Dios las cuide!

Quiero compartirlo
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viernes, 27 de febrero de 2009

Evolución

No, no se trata de un artículo sobre la evolución de las especies. En estas líneas, que son muy pocas, porque tendremos una feria de imágenes, les mostraré como el quehacer de jardinero le ayuda a uno a mejorar en otras áreas.


No por descuido se retardó hasta hoy la publicación de febrero, sino porque me ha tocado -además de atender más horas de mantenimiento ¡a Dios gracias!- dibujar una y otra vez sobre la luminosa página del monitor algunos diseños paisajísticos. Lo que hace algunos años me parecía imposible, ahora lo hago con bastante destreza (aunque todavía me falta soltura y, de vez en vez, sueño con algún "creyón virtual" que me facilite la tarea). Me refiero a trazar líneas con el ratón. Líneas que, al principio, parecen garabatos, pero, al final, delinean sansevieras, palos del brasil, palmeras, y algunas otras plantas más. Al principio, los diseños fueron planos (es decir, sin profundidad), en la etapa intermedia de esta "evolución", parecían más bien "bocetos de Picasso" (la comparación es por la cantidad de figuras geométricas empleadas), y, actualmente, me he atrevido a elaborar paisajes tridimensionales (aunque sería más exacto decir: con cierta profundidad). Mentiría si dijera que todo ha sido muy fácil y divertido. La verdad, es que ha sido divertido y duro a la vez, porque casi ninguna planta "virtual" ha salido bien al primer intento. Muchas veces hay que borrar decenas de líneas, antes de que te satisfaga definitivamente un dibujo. Pero dibujar la imagen de una planta, o de varias plantas, no es más que el primer paso, porque luego viene el montaje, que no deja de tener sus pequeñas complicaciones, y, al final, lo realizado, es lo que ustedes tendrán la oportunidad de ver en este artículo.

Ciertamente, hoy día hay programas de diseño arquitectónico, que harían ver como dibujos de "pre-escolar" a mis "orgullosos" dibujos a mano alzada; pero, por todo lo aprendido y trabajado, tienen para mí su especial encanto y valor.

Deliberadamente, he omitido a los destinatarios de estos diseños, que están ordenados según su antigüedad (o sea, desde el primero que hice, hasta el último; aunque hubo algunos dibujos intermedios que no colgué por seguir estos una misma línea de diseño).

Si quieres aumentar los diseños, sólo tienes que hacer click sobre ellos.

Mayo 2007

Junio 2008

Julio 2008


Enero 2009

Febrero 2009


Febrero 2009

sábado, 24 de enero de 2009

Arte y Jardinería

Propuesta de diseño para los jardines del Dispensario S. Alfonso Ma. de Ligorio (Caracas, Venezuela)


Detalle del "jardín 4" del Dispensario S. Alfonso Ma. de Ligorio
Queridísimos lectores, comenzamos el nuevo año entre diseños paisajísticos y un universo de posibilidades para seguir ganando experiencia en el arte de la jardinería. En estas líneas, voy a escribir sobre algo que a mí me parece fascinante: Editar diseños, sobretodo cuando no cuentas con un programa virtual de arquitectura, y, aunque lo tuvieras, no estás familiarizado con él. En mi caso, si bien dibujar no se me hace difícil, una cosa es hacerlo sobre el papel, y otra "sobre" el monitor. En tal sentido, en la era de las computadoras personales y la internet, una cosa termina llevándote a la otra. Tanto para el aficionado como para el profesional de la jardinería, dibujar, diseñar, programar, es una "obligación", que facilita, primero pre-visualizar lo que se quiere hacer y cómo se debe hacer; y, posteriormente, la labor de mantenimiento. Cierto es que la naturaleza tiene su parte importante en la formación y consolidación de un jardín, pero definitivamente hay que "ponerse" de acuerdo con ella para que todo vaya bien. Además, debe tomarse en cuenta que la "madre naturaleza" para nada improvisa, y que en su dominio hay un justo equilibrio. Equilibrio, que no siempre los hombres conocemos o respetamos. Pero sigamos con el arte. "Dibujar" un jardín, te ayuda a comparar virtualmente matices, dimensiones, proporciones. Dibujar, más aún, te hace soñar y deleitarte con aquello que todavía no es, pero que con arduo trabajo llegará a serlo.

Pensar en...
Pensar en cómo tu familia o el cliente, no sólo van a hacer uso del jardín, sino en cómo lo van a disfrutar. Y en esto del disfrute, la razón última es que el jardín nos llene de felicidad, tanto en el ámbito sensible como en el espiritual, ya sea preparando una parrillada, paseando por él, contemplando como el jardín es fuente de vida para otras creaturas, o un sinfín de cosas más. Pensar en la distribución de las especies vegetales, en su adaptación e interacción con las otras plantas del jardín. Pensar en corregir inconvenientes como continuas corrientes de aire, o mucha o poca humedad, o facilidades para el riego, o el mantenimiento del terreno sembrado. Pensar incluso en la flora o fauna autóctona con la que este micro ecosistema va a relacionarse. Y así, habrá que tomar en cuenta muchos aspectos y detalles más.

Al final...
Lo más apasionante es llevarlo a cabo. Y una vez que lo has hecho, entonces, viene la espera por la consolidación. Es posible, que algunas veces el resultado final difiera, en pequeños detalles, del boceto original, pero siempre será satisfactorio. Con el tiempo, siempre será perfeccionable el paisaje inicial. Y así, como la misma naturaleza, a la que no deja de pertenecer, el jardín se renueva como una obra de arte viviente.