Hace poco, hablaba con una encantadora abuela (más de setenta años vividos); y ella me relataba como, en la todavía Caracas de los techos rojos, cuando no había viveros, se propagaban, de casa en casa, las plantas ornamentales. Simplemente, las vecinas se regalaban semillas, tallitos (esquejes) e hijuelos. Describirlo puede ser muy divertido: Llegaba de visita Doña Carlota, a casa de Doña Dolores, y quedaba prendada de unos hermosos novios* en flor. Acto seguido, hacía un generoso piropo y, con toda delicadeza, hacía la pregunta de rigor: "Hay Dolores, ¿me regalarías unos gajitos (tallitos)?", a lo que su interlocutora respondía con una espléndida sonrisa: "¡Hay Carlotica, no faltaba más!". Y prontamente, aquellas manos diestras para la jardinería, seleccionaban, no uno o varios esquejes (por no ser el momento oportuno), sino un vigoroso hijuelo capaz de soportar con éxito el cambio de hogar. Así, los jardines domésticos de aquella apacible Caracas, se enriquecían y hermoseaban continuamente. También me contaba la abuela, que las señoras de aquel tiempo, usaban vestidos con grandes bolsillos, en los que metían, durante sus frecuentes caminatas, tronquitos o ramitas, que arrancaban con mucho cuidado. Al llegar a casa, los colocaban en un recipiente con agua para que enraizaran. De esta otra manera, la diversidad botánica de los jardines se acrecentaba. No dudo de la gran pericia jardinera de nuestras abuelas y abuelos (porque más de uno se aplicaba). Pericia, que, en la tradición oral, se conoce como tener "buena mano" para las plantas.Hoy día, nisiquiera el concreto, el asfalto y una manera de vivir con cierto atropellamiento, han borrado de nuestra sociedad caraqueña la costumbre de pedir y regalar "tronquitos" e "hijitos" de las plantas a nuestros vecinos, ni tampoco la de tomar esquejes de los jardines, aunque posiblemente no con el cuidado de nuestras abuelas. La gran diferencia, es que ahora sí hay una próspera red de viveros. Sin embargo, todavía para muchos caraqueños y caraqueñas, nunca habrá planta más bella, como la que cuida con tanto amor la vecina. Así, que no nos sorprenda escuchar en pleno siglo XXI: "¿Vecina, :) me regala un gajito?"
*Pelargonium sp.
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